Según Dictionary.com, la gestión de riesgos es la técnica o profesión que consiste en evaluar, minimizar y prevenir pérdidas accidentales para las empresas, por medio del uso de seguros, medidas de seguridad, etc. Si resumimos estos conceptos, la gestión de riesgos es, esencialmente, hacer todo lo posible para preservar la seguridad de las personas y de los lugares.

Es fácil creer que la “gestión de riesgos” es algo muy difícil y complejo. Puede pensar: “¿Cómo puedo evaluar, minimizar y prevenir todos los riesgos de mi ministerio? ¿Dónde debo comenzar?”

No obstante, ser gestor eficiente de riesgos es muy sencillo. Comencemos con estas tres características esenciales. Un gestor de riesgo es…

#1 Un jugador de equipo

La gestión de riesgos puede ser sombría si el gestor intenta hacer todo por cuenta propia. Sea un jugador de equipo. Reúna al grupo de miembros de iglesia para formar la Comisión de seguridad y para ayudarlo a evaluar, minimizar y prevenir los riesgos de su ministerio. Entonces reparta las tareas a fin de asegurarse de que ningún miembro del equipo asuma toda la responsabilidad de la gestión de riesgos.

En caso que no sepa por dónde comenzar, comience con una inspección de la iglesia y con algún mantenimiento de la temporada. Una vez que se concluyan esas dos tareas, usted y su equipo tendrán mejor idea de las necesidades de gestión de riesgos específicos de su ministerio.

#2 Un observador

Observar los alrededores en busca de posibles riesgos ocupa gran parte de la gestión de riesgos. La observación es importante cuando se está realizando la inspección de su iglesia o se está haciendo algún mantenimiento habitual de temporada. Con su equipo, practique la inspección de los alrededores antes, durante y después de los cultos de la iglesia, hasta que eso se torne un hábito. De esta forma su equipo podrá detectar los riesgos antes que se vuelvan problemas todavía mayores y provoquen pérdidas.

#3 Un Planificador

La gestión de riesgos es solo otra expresión que significa el uso del sentido común y la planificación anticipada. En la práctica, ¿cómo es un planificador?

Reúna su equipo y converse con cada líder y coordinador de la iglesia por lo menos una vez por mes. Utilice esta información para crear un plan de gestión de riesgos con su equipo. Analicen juntos cómo podrán prevenir las emergencias durante cada evento y la respuesta a cada crisis que ocurriera. Adapte el plan todos los meses, según los eventos y servicios programados.

La gestión de riesgos puede ser mucho más sencilla de lo que usted piensa. Ponga en práctica estas tres características todos los días: ser un jugador de equipo, un observador y un planificador. Usted (y su equipo) también podrá ser excelente gestor de riesgos.

Por Elizabeth Camps 

Escritora y especialista en Relaciones Públicas en Adventist Risk Management, Inc.